¿Por qué evaluar a los niños y niñas de Altas Capacidades? (Fases)

¿Por qué evaluar a los niños y niñas de Altas Capacidades? (Fases)
2 noviembre, 2014 1 Comment altas capacidades,Divulgacion admin

Muchas veces surge esta pregunta por parte de los mismos profesionales. ¿Por qué evaluar a los niños y niñas de Altas Capacidades? Incluso hay quien añade ¿Por qué ponerles una etiqueta?

Vamos a explicar las diferentes fases para llegar a la evaluación con otro ejemplo para ver si así conseguimos responder a esta pregunta.

Una madre tiene en casa un niño al que le nota “algo raro”, parece que a la hora de leer, el niño se acerca mucho al texto,  frunce el ceño, achina los ojos, deja de prestar atención…con lo que sospecha o DETECTA que su hijo podría tener ¿problemas de visión?
Puede que sea el o la maestra del niño quien detecta el problema y se lo comenta a la madre, es decir, ambas partes se comunican para ver si la situación es similar en ambos lugares, casa y cole. (Nunca jamás en un caso como este, ninguna de las dos partes duda de la pregunta de la otra parte)

Para asegurarse piden cita en el pediatra que IDENTIFICARÁ el posible problema de visión del niño/a.

Una vez realizadas las pequeñas pruebas que podrían determinar que hay bastantes posibilidades de que, efectivamente haya un problema de visión (aún pudiendo no ser el verdadero problema) envía al niño o niña al oftalmólogo para que finalmente determine mediante un diagnóstico si realmente el pequeño tiene problemas de visión y de resultar así, decidir el tipo de tratamiento a seguir, normalmente el uso de gafas.

En el caso de los niños y niñas de Altas Capacidades no se habla de diagnóstico, aunque en numerosas ocasiones utilizamos esta palabra, ya que no es una patología, por lo que cuando se les realizan los diferentes test y pruebas lo que se les está haciendo es una EVALUACIÓN.

Y las cosas son y deberían de ser así de sencillas. Padres o maestros detectan  ciertos comportamientos que les hacen sospechar que su hijo o alumno puede presentar AC.  Ambos, padres y maestros o maestros y padres, deberían comunicarse para expresarse mutuamente sus dudas en ambiente de cordialidad y así corroborar y comparar comportamientos y pasar de este modo a la fase de identificación.
Una vez que hay una sospecha debería de informarse al equipo psicopedagógico o de orientación del centro en el que estudia el alumno, que no debería retrasar en gran medida la  evaluación del alumno para poder comenzar a darle el tratamiento o atención necesarios. ¿Si necesitase gafas esperaríamos a ver si se le pasa o mejora por sí solo?

Con lo cual, la respuesta que desde nuestra asociación sugerimos a maestr@s, profesores y equipos de orientación que tantas veces realizan la pregunta que titula esta entrada sería:

¿Y por qué no evaluar? 

Y podríamos añadir:

¿Y por qué demorar la evaluación?


Sobre el autor
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  1. 1

    Anónimo

    A veces ni padres ni profesores sospechan nada de nada, y al final nos encontramos con un adulto que solo acumula frustracion y sed de venganza.

    España, semper merdus.